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    “Gracias a la infiltración de ácido hialurónico para la artrosis de rodilla ya no sufro dolor”

    “Gracias a la infiltración de ácido hialurónico para la artrosis de rodilla ya no sufro dolor”

    Con el paso del tiempo, el desgaste de las articulaciones es el principal factor de la aparición de patologías tales como la artrosis de rodilla. Esta articulación es especialmente vulnerable conforme la edad avanza, ya que ayuda a soportar gran parte del peso corporal de la persona, además de ser un elemento clave en la movilidad del tren inferior.

    Al desgaste del cartílago articular, encargado de amortiguar los impactos de la rodilla, se pueden sumar dolores y rigidez en la articulación, que en la actualidad se pueden solucionar con técnicas no invasivas como la infiltración de ácido hialurónico.

    El caso de Vicente (78 años) es uno de los muchos casos de artrosis de rodilla que hay entre la población de más de 70 años. Fueron las molestias en la cara interna de la rodilla junto a la dificultad para subir y bajar escaleras lo que le hizo acudir a Indolor para que los doctores le revisaran la articulación y poder dar con el tratamiento idóneo para paliar el dolor.

    “Comencé a sentir dolor en la rodilla a principios de julio, sobre el día 5. Decidí acudir a la clínica Indolor para contarles mi caso y, a continuación, me hicieron una resonancia para ver cómo estaba la articulación” explica Vicente.

    Los especialistas de la clínica diagnosticaron una artrosis de rodilla que, en condiciones normales, se hubiera tratado con una operación para colocar una prótesis al paciente. Sin embargo, para evitar una intervención quirúrgica al tener en cuenta la edad del paciente y lo invasivo que puede resultar pasar por quirófano, la infiltración de ácido hialurónico en la articulación de la rodilla fue la técnica utilizada.

    Este compuesto actúa, tal y como explica el doctor Orduña, “como un lubricante para generar una mayor fluidez en los movimientos de la rodilla”. Las inyecciones realizadas directamente en el interior de la articulación ayudaron a dotar de mayor agilidad y resistencia al roce a la almohadilla que envuelve la rodilla. Junto a esto, un tratamiento sobre los nervios próximos a la articulación y ejercicios de rehabilitación para reforzar la musculatura envolvente han sido los tratamientos complementarios a las infiltraciones con ácido hialurónico.

    “Dos o tres semanas después de acudir por primera vez a la clínica. Con las pruebas diagnósticas ya claras y el tratamiento propuesto por el equipo médico, me hicieron las infiltraciones con el ácido hialurónico.  A partir de la semana empecé a notar muchísima mejoría. En estos momentos no tengo ya ningún dolor ni siquiera tras un esfuerzo o una larga caminata. De hecho, camino muchísimo a diario”, concluye Vicente después de 5 meses de su intervención.

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